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Individuos y organizaciones:  la gestión del fracaso
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El objetivo de este artículo es reflexionar sobre individuos, comportamientos y organizaciones y si conseguimos que algunas personas corrijan sus actitudes pues objetivo conseguido.

Las últimas semanas algunas de las organizaciones e instituciones que sigo con regularidad han vivido ciertos acontecimientos sobre los cuales me gustaría reflexionar en este post.

Instituciones como el Partido Socialista, el Club Estudiantes de Baloncesto y la Selección Española de Futbol nos sirven para comentar ciertos aspectos que por supuestos hacemos extrapolables al mundo de la empresa y en general al comportamiento humano en los grupos y las organizaciones.

Siguiendo un orden cronológico empezaremos por lo ocurrido en el Club Estudiantes, por si alguien no está muy introducido en el asunto, el Estu es un club histórico de la ACB que ha descendido por segunda vez en lo últimos años. Estos acontecimientos nos servirá para reflexionar sobre la gestión del fracaso, la manera en que se asumen las responsabilidades y como dilatar la situación para no afrontar el fracaso ni la responsabilidad.

Tras el fracaso deportivo la directiva del club decide no renovar al entrenador y despedir al director deportivo, en cuanto a su propia responsabilidad, anuncian una asamblea de socios para dos meses después en pleno verano y a las puertas de la nueva temporada. Este es el claro ejemplo de en el cual los responsables de grupos, departamentos o equipos culpabilizan del fracaso a niveles inferiores del organigrama y no asumen su responsabilidad como jefes o líderes que han diseñado la estrategia y que además son responsables directos de las contrataciones de aquellas personas a las cuales culpabilizan del fracaso ¡Qué fácil es desviar las responsabilidades!  Pero lo que todavía es peor es como buscamos ganar tiempo para olvidar y superar la situación de una manera indirecta e ineficaz. En la mayoría de los casos cuando dejamos pasar el tiempo y no afrontamos la situación los problemas crecen y nos permiten menos decisiones adecuadas,  menos opciones y como en el caso que nos ocupa condiciona el futuro a corto medio y largo plazo, un desastre de personas que solo desean permanecer en sus actuales posiciones.

Nuestra segunda organización que nos permitirá reflexionar sobre individuos y organizaciones es mucho más conocida, el Partido Socialista Obrero Español, ejemplo de grupo autodestructivo en el cual cada individuo busca su beneficio personal, su proyección, su ambición y para conseguir sus objetivos no duda en boicotear a sus compañeros y líderes. Finalmente el conjunto de actitudes negativas y la dejación de funciones conduce claramente al fracaso y a  la desaparición.

En este segundo ejemplo nadie piensa en el bien común, prevalece el pensamiento y el sentimiento individual. Los objetivos no son grupales ni organizacionales son objetivos personales que necesitan del fracaso de la cúpula directiva para poder desarrollar su carrera profesional. Estos comportamientos suponen un enorme riesgo, se dinamita tanto la organización, el estado anímico de las personas y de los equipos que la organización después de estas luchas internas, de egos y personalismos queda destrozada y resulta imposible su reconstrucción. Se ha convertido en una ruina, en un paisaje devastado por el fuego amigo.

Cuando aparece este riesgo de desaparición, los individuos implicados ven amenazada su estabilidad y su futuro, es entonces cuando cambian su actitud, se implican y se esfuerzan en revertir la situación pero suele ser tarde, la dinámica negativa está implantada y es difícil salvar la organización.

Reflexión, el bien de la organización y de sus individuos es el beneficio personal. Es más fácil destacar y evolucionar en una organización de éxito que en una fracasada. Por último, no sabes cómo evolucionaran las conductas negativas que siembras en el interior de tu organización y en numerosas situaciones se alejaran de tu control.

Nuestro último ejemplo es la situación desencadenada por el jugador de la selección española de futbol Pedro Rodríguez “Pedrito” que hizo una declaraciones “no merece la pena venir a la selección si no tengo continuidad” en otras palabras,  si sé que no voy a jugar no vengo, o el clásico si lo sé no vengo. Esta situación nos permite reflexionar sobre el egocentrismo, la autoestima y el autoconcepto exagerado, además del poco valor y la falta de consideración hacia tus compañeros.

Antes de continuar hay que decir que el año de Pedrito en el Chealse ha sido decepcionante, a pesar de esto el seleccionador español Vicente del Bosque lo convoca para jugar la Eurocopa de Francia, primer aspecto a destacar, que falta de consideración y agradecimiento, pero pasaremos por encima este aspecto para centrarnos en el egocentrismo y el autoconcepto.

La clave está en la percepción, como nos percibimos a nosotros mismos, está claro que la percepción no es objetiva, pero ¿puede estar tan condicionada o viciada?   Por supuesto que sí, estamos acostumbrados en verlo en situaciones negativas como la baja autoestima en ejemplos como la anorexia o la inseguridad extrema, pero también se da en positivo, este es el caso, ¿no se da cuenta del año que lleva? ¿de cómo está jugando? ¿ de cómo le han regalado la convocatoria? Pues está claro que no, se percibe como un crack, distorsiona sus últimas actuaciones, sus capacidades y se siente infrautilizado en relación a su talento.

Cuantas veces nos encontramos en nuestras organizaciones a personas que siempre sienten que no están suficientemente reconocidos, valorados y que no ocupan el rol que merecen dentro de la organización. Pero no solo es una cuestión de percepción y de autoconcepto, todo ello vinculado a un claro egocentrismo, lo peor es su falta de respeto al resto del equipo, la  forma en que percibo sus capacidades y como los infravaloro.

Volvemos al caso anterior, mi persona, mis necesidades y mis capacidades por encima del grupo.

Carlos R. Adeva

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