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10 señales por las cuales debemos terminar una relación
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Todos conocemos o vivimos relaciones claramente insatisfactorias, pero aun así las mantenemos, quizás por el miedo a lo que pueda venir después, quizás pensando en que nos podemos estar equivocando o en muchos casos porque nos empeñamos en intentar y tener paciencia esperando el cambio de actitud en la pareja.

También en ocasiones este mantenimiento de la relación esta basado en un sentimiento de amor irracional, que no supera el más mínimo análisis racional pero que sin embargo surge desde lo más profundo de la persona y que no podemos evitar y que nos impulsa a permanecer en la relación a pesar del sufrimiento que nos pueda ocasionar.

Como titulábamos en nuestro artículo de hoy, existen una serie de señales que nos deberían si no abandonar la relación si al menos plantearnos su conveniencia y tratar de modificar el estatus de la misma, no se trata de cuantos de estos puntos deberían llevarnos a la ruptura o el abandono, puesto que esta importante decisión dependerá de las personas implicadas y sus distintas sensibilidades, necesidades o tolerancias.

Una lista de las señales principales serían

1. La falta de respeto
2. Incomunicación
3. Desequilibrio o dependencia
4. Falta de entendimiento sexual
5. Problemas derivados de las relaciones familiares
6. Desacuerdos graves en la educación de los hijos
7. Desacuerdos en la gestión y decisiones respecto a la economía familiar
8. Desacuerdos graves en la gestión del tiempo libre y los espacios personales.
9. Mentiras
10. Infidelidades

Como mencionábamos anteriormente estos aspectos no están ordenados según ningún criterio establecido, dependerá de la propia visión y análisis de la persona implicada en la relación.

La falta de respeto es sin duda un aspecto básico y necesario en cualquier relación, cuando dos personas han llegado al punto de faltarse al respecto, ya es muy difícil reconducir la relación, esta es una señal de que el momento de decidir ha llegado y que si no se corrige inmediatamente puede conducirnos a situaciones más graves.
En cuanto a la comunicación en la pareja, este es un aspecto que en mi opinión define el estado y la salud de la relación, difícilmente podremos ser felices en un entorno de incomunicación, aunque no es menos cierto que numerosas personas mantienen la relaciones a pesar de esta situación, llevados por el conformismo, el miedo a tomar decisiones o la inseguridad.

El tercer aspecto que hemos elegido es la situación de desequilibrio o dependencia en la cual hay un miembro de la pareja que suele estar más satisfecho desde un plano de superioridad y el otro miembro asume su situación con mayor o menos satisfacción. En este sentido también debemos mencionar que no toda persona dependiente tiene la obligación de sentirse infeliz, existen casos en que por sus rasgos de personalidad necesitan una persona que asuma responsabilidad absoluta y tome las decisiones por los dos, quizás resulte difícil de asumir para algunas personas pero sucede.

En cuanto a la importancia del sexo en la pareja el debate es amplio y dependerá de las necesidades de cada persona y de como se encuentra el equilibrio, desde la igualdad, nunca desde la imposición.

Los tres siguientes aspectos señalados, los problemas derivados de las relaciones familiares, los desacuerdos en la educación de los hijos, la gestión y decisiones respecto a la economía familiar, son aspectos que se pueden superar llegando a acuerdos, respetando la opinión del otro y favoreciendo la empatía , no creyéndonos en posesión de la verdad y no queriendo imponer el criterio personal.

Sin embargo la gestión del tiempo libre y de los espacios personales si necesita una reflexión mayor puesto que en numerosas ocasiones ocultan problemas de superior importancia como son los celos o el control excesivo, en mi opinión un espacio personal favorece la satisfacción personal y da oxigeno a la relación, pero no confundir el espacio personal con hacer vidas paralelas, el factor clave es la frecuencia y la prioridad que otorgamos a nuestra pareja.

El último factor clave y seguramente uno de los más importantes a l hora de decidir acabar con una relación son la aparición de mentiras y/o infidelidades, dependerá de las circunstancias y las explicaciones, pero las mentiras y las infidelidades resultan una falta de respeto y de afecto hacia la otra persona difícil de justificar. En este caso debemos prestar atención a nuestra propia personalidad y analizar las causas reales por las cuales permanecemos en la relación, ¿pensamos demasiado en cómo se siente nuestra pareja?, ¿tendemos a justificarle en exceso? ¿No tomamos una decisión por miedo o inseguridad? Seamos lo más realista posible y si el problema esta en nosotros pongamos los medios para afrontarlo y resolverlo.

Sin embargo, la mayor parte de los puntos mencionado pueden arreglarse, si existe predisposición por ambas partes, negociando, exigiendo o negociando cambios, cediendo en conclusión llegando a acuerdos. Además, hay que tener en cuenta que para poder cambiar ciertas conductas es importante que sintamos la necesidad de cambiarlas, desde la sinceridad y la motivación necesarias para poder afrontar ese proceso de cambio.

Cuando una relación no resulta satisfactoria lo razonable e intentar buscar soluciones y es importante el compromiso de ambas partes, las cosas no cambian solas y desde luego después de intentarlo durante un tiempo razonable si no se solucionan es mejor finalizar a tiempo que acabar mal.

En ocasiones las relaciones están influidas por factores externos que las afectan como pueden ser problemas laborales, personales, etc. Las personas pasamos por dificultad tapas de mayor o menor dificultad, es importante saber adaptarse y no olvidarse de cuidar la relación. También resulta importante asumir que cuando hablamos de sentimientos estamos hablando de algo básico para el desarrollo y la estabilidad personal.

En términos generales resulta difícil saber o decidir cuándo abandonar una relación, un aspecto básico es si todavía confiamos en la posibilidad de cambio. Hay que recordar también que ayudar en estos procesos de decisión o conflicto es una función de los psicólogos.

Patricia Alonso
Psicóloga
Responsable área infantil y de familia
Adal Psicólogos

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