Padres y profesionales se hacen habitualmente preguntas sobre el uso del móvil en los niños y en los adolescentes ¿cuándo es razonable que nuestro hijo tenga móvil? ¿Cómo podemos identificar y solucionar un problema de adicción en los niños? ¿Qué podemos hacer para establecer un uso adecuado del móvil?
En nuestro post de hoy vamos a reflexionar sobre este asunto, móviles y niños.
El primer asunto relevante es ¿cuando un niño está preparado para disponer de un móvil personal?
El aspecto básico de esta decisión es el nivel de madurez del niño o de la niña, en principio los profesionales estamos de acuerdo en establecer la edad de los 12 años como límite inferior y los 14 años como edad en la que la mayoría de los niños y niñas tienen móvil por lo que el no disponer de teléfono podría distanciar incluso excluir al niño/a de su grupo social de referencia.
La realidad nos muestra que existen niños con móvil a edad excesivamente temprana como son los 10 años, en mi opinión es una edad no adecuada para tener acceso al móvil de una manera individual y desvinculada del control de los padres aunque en principio podemos pensar que vamos a vigilar esta vía de comunicación sin embargo enseguida nos daremos cuenta de lo difícil de esta misión por lo que recomendamos esperar a que el niño o niña pueda ejercer su libertad de un modo responsable aunque siempre estemos pendientes de los múltiples riesgos que pueden aparecer , además resulta indispensable que estemos en continua comunicación con nuestros hijos/as sobre los riesgos del uso de los móviles.
No todos los adolescentes desarrollan conductas adictivas, lo hay que lo usan con control, supervisados e informados por los padres, habiendo desarrollado su personalidad y madurez de una manera adecuada que les capacita para hacer un uso correcto de la tecnología. Por el contrario existen rasgos de personalidad que facilitan la aparición de problemas vinculados al uso del móvil como pueden ser la baja autoestima, la falta de habilidades sociales, problemas de personalidad, etc.
En primer lugar y como hemos mencionado con anterioridad, no adelantando los plazos, esperando al nivel adecuado de madurez y responsabilidad de nuestro hijo o hija. Una vez que lo tiene, deberemos establecer normas y limites a su uso.
Los padres somos modelos, predicamos con el ejemplo, debemos mostrar coherencia entre lo que decimos y nuestras conductas. Además debemos inculcar a nuestros hijos el uso ético de la tecnología
Patricia Alonso
Psicóloga
Responsable del área infantil y de familia en Adal Psicólogos
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